La
primitiva estación
Autor:
Rolando N. Maggi (h). Conservador de Museos,
Encargado
de Archivo y Documentación de la A.R.A.R.
ES
NECESARIA LA PRESERVACION Y RESTAURACION DEL "GALPON 10"
DE
FERROCARRILES ARGENTINOS, PRIMERA ESTACION DEL
F.C.
CENTRAL ARGENTINO, DE ROSARIO Y DEL INTERIOR DEL PAIS
(1863-1864)
INTRODUCCION:
El
mayor edificio antiguo de la ciudad del Rosario de Santa Fe, que sobrevivió
casi intacto ciento treinta años, está siendo destruído
hoy por grupos de jóvenes vándalos, ocupado ilegalmente por
personas sin techo y saqueado, en acciones cubiertas por la más
completa impunidad. Para demostrarlo basta mencionar que, luego de
quedar desafectado de su uso como bodega, a fines de 1992, en ese verano
le fueron sustraídos el pararrayos y todo su cableado, probablemente
el ejemplar más viejo de la ciudad, de casi 7 metros de altura,
ubicado sobre el frente de calle España. Las oficinas administrativas
de los arrendatarios, dejadas en perfecto estado de habitabilidad, han
sido convertidas en una inmunda tapera, desbastándose todo vidrio,
abertura o azulejo que hubiera en ellas. El intacto tejado de la
estación ha sufrido también la rotura en buena parte de sus
piezas, en especial vidriadas...
Todo esto en apenas dieciocho meses.
Nadie
tomó algún recaudo sobre el edificio, pese a las notas periodísticas,
las advertencias y las gestiones iniciadas por la Asociación Rosarina
Amigos del Riel en los distintos organismos.
La
indiferencia parece la mejor aliada de la destrucción de este auténtico
hito histórico de la Ciudad-Puerto-Nudo Ferroviario, que está
situado a apenas diez cuadras del pleno centro de Rosario (Peatonal Córdoba
y Avenida Corrientes). No obstante se ha presentado un proyecto de
Ordenanza por cuatro concejales en Octubre de 1993, aún en estudio,
para que se lo declare Monumento Histórico Municipal y se concrete
en él un Museo Ferroviario Regional de manera tal de preservar el
edificio y dentro de él efectivizar aunque sea una mínima
referencia histórica del centro ferroviario mas importante del interior
del País, íntimamente ligado a la historia de toda la Región.
La
idea es dar un digno destino al edificio y a los escasos ejemplares de
material rodante ferroviario de esa época que aún no han
sido desguazados o vendidos como chatarra.
FICHA DE IDENTIDAD DEL EDIFICIO (confeccionada tomando por modelo el Inventario de Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico de Rosario -1990-):
Denominación:
Galpón Nº 10 de Ferrocarriles Argentinos.
Dirección:
Prolongación de calle España (ex Buen Orden) y barrancas
del Rio Paraná.
Dimensiones:
Sin datos exactos (aproximadamente 80 x 28 metros).
Proyecto:
Sin datos. / Año: Sin datos.
Constructor:
William Wheelwright / Año: 1863-4.
Situación
Jurídica: Propiedad Nacional.
Usos:
* Original: Estación de Pasajeros del F.C.C.A.
* Siguientes: Bodega (propia del F.C., luego alquilado).
* Actual: Desocupado (intrusos viviendo en las ex-oficinas).
AMBITO
DE PROTECCIÓN:
Valor
Arquitectónico: No hay más edificios de este estilo en
el País, los que aún sobrevivían
fueron
demolidos en 1993 para duplicar la traza de la Avenida Wheelwright; de
ellos sólo se
_______
salvó
parte de los adoquines de madera, reutilizados en la remodelación
de la Plaza Montenegro (ex Pinasco); se perdieron las columnas de fundición
de hierro, las vigas reticuladas, los polipastos de las bodegas subterráneas
e inclusive el viejo pescante de agua del primitivo galpón de máquinas
del F.C.C.A.
Una tipología similar puede verse en la estación de Caldera (Chile) también obra de William Wheelwright.
Valor Significativo: Primera estación del F.C.C.A., de Rosario y del interior de la República Argentina.
Valor Urbanístico: Puede integrarse perfectamente a cualquier plan de desarrollo de la zona, en especial a la segunda etapa del Parque de España, tanto como Monumento, como Museo o con otro uso (en el anteproyecto del Arquitecto Catalán Oriol Bohigas se lo presentaba como un gran parrillero / restaurante).
Situación Urbana: Edificio principal con pequeñas construcciones satélites. Su eje longitudinal es paralelo a las vías que unen las estaciones Rosario Central y Rosario Norte, a su vez paralelas a la Avenida Wheelwright. Desde la Avenida de la puede apreciar en toda su magnitud. Ubicación privilegiada, con vista al Rio Paraná y hacia la ciudad, en medio de un gran espacio abierto. Al nivel del rio, al pie de la barranca donde estaba el muelle de carga existen varios clubes de pesca.
Usos
compatibles: * Cultural,
* Monumento-Museo,
* Comercial (no debiera, a juicio del Autor).
ESTADO
DE CONSERVACIÓN:
Estructura
portante: Satisfactorio (hay sólo una ménsula dañada
en el alero).
Cubierta:
Regular -recuperable-.
Fachada:
Medio.
Interiores:
Medio.
Elementos
interiores: Medio.
Condiciones
higiénicas: Regular -recuperable-.
Datos
Tipológicos:
La
estación se plantea como una gran nave de planta rectangular, con
dos vías ferroviarias centrales -una de las cuales ha sido tapada
con placas de hormigón prefabricadas- una con tope interior y otra
con escape por el contrafrente, hacia la tercera vía (externa, bajo
el alero) y luego hacia una cuarta vía (a cielo abierto).
Sobre el contrafrente existen dos construcciones adosadas, una a cada lado
de la vía de escape. La que da a la vía que va a Rosario
Central sería original. A ambas se accede desde el interior
del galpón por sendas puertas pequeñas. Las dos fachadas
laterales presentan seis puertas corredizas, de dos hojas cada una.
Las que dan al rio salen a una altura apta para cargar / descargar camiones
o vagones; las que dan al lado opuesto están a nivel de la playa
de estacionamiento de adoquinado grueso. El frente -sobre la prolongación
de calle España- tiene dos portones corredizos de dos hojas, y el
contrafrente otro del mismo tipo; permitían el acceso y salida de
trenes y el cierre del edificio. La fachada del lado de Avenida Wheelwright
tiene pilastras coincidentes con los apoyos de cabriadas, mientras que
la del lado del rio tiene adosadas las columnas-ménsulas que soportan
el alero, enteramente metálicas.
Datos
Técnicos Constructivos:
Estructura
portante de ladrillos de prensa (perimetral) y de columnas de fundición
de hierro (central) que son a la vez desagües de techo. Del
lado del rio se conserva el ladrillo visto original. Todos los vanos
de las puertas tienen arcos de mampostería, aunque las hojas de
aquellas son rectas; sobre las puertas del lado del rio aún se ven
los números de
portón,
en fondo blanco con caracteres en negro resaltando sobre el rojo ladrillo.
Los interiores son de revoque pintado, con pavimentos de hormigón
alisado rematados en los bordes por madera. El alero lateral protege
la vía exterior contigua al edificio, está montado sobre
columnas-ménsulas metálicas con arriostramientos metálicos
y cubiertas de chapas de hierro zincado; se halla deteriorada la cuarta
ménsula, aparentemente por haber sido usada para colgar un elemento
extremadamente pesado. Los techos son de tejas francesas (Marcas:
"Pierre Sacoman - Marseille") y paneles-tejas de vidrio (muchas de las
cuales
han sido destruídas) las cabriadas son metálicas de hierro
redondo, conformando un doble techo a dos aguas con desagüe central,
las columnas con alma-conducto del sistema. Todas las puertas son
corredizas, de madera de dos hojas, con riel en la parte superior y guías
empotradas en el suelo. Poseen herrajes-traba en el centro y manijas
interiores en ambas hojas. Los portones son de madera, pero el exterior
fue revestido en chapa, con el mismo sistema de guía que las puertas.
Tanto estos como las anteriores funcionan regularmente.
La
declaración siguiente fue preparada por la ARAR a fines de abril
del año 2000, distribuída entre todos los medios de prensa
locales y nacionales, y presentada oficialmente ante el Departamento Ejecutivo
y el Honorable Concejo Municipal de la ciudad de Rosario, en oportunidad
de anunciarse públicamente el llamado a licitación para realizar
obras de neto tinte comercial en el edificio del Galpón Nº
10:
EL
"GALPÓN Nº 10" o COMO SE BASTARDEA LA HISTORIA
DE ROSARIO EN EL 2000
La
Municipalidad de Rosario, ha publicado en un único aviso del Diario
“El Ciudadano y la Región” el día 15 de abril de 2000
–textualmente- el llamado a “Concesión de Locales Gastronómicos”,
mediante la “Licitación Pública que tiene por Objeto: Remodelación,
ampliación, y explotación comercial de Complejo Gastronómico,
según Expediente 12102-D-2000, del inmueble que tiene por Ubicación:
Borde Este del Parque de las Colectividades y Prolongación Calle
España. La misma se abre el día 11 de Mayo del 2000 a las
10 hs. en Buenos Aires 711, Primer Piso, Salón “Belgrano”. Costo
del Pliego: $1000 (mil pesos). La Adquisición y consulta del mismo
se realiza en Buenos Aires 853, Tercer Piso (Inmueble alquilado en el Palacio
del Correo Central, donde funcionan dependencias de las Secretarías
de Planeamiento y Obras Públicas municipales), en el Departamento
de Concesiones de Inmuebles Municipales. Duración de la Concesión:
15 (quince) años, con opción a 5 (cinco) años más.
Cánon Mensual: sin base a propuesta de los oferentes. Más
el estacionamiento anexo. Se admitirá proponer variantes distributivas
y funcionales en el interior de cada edificio”. Al inmueble licitado se
lo describe en el pliego como “...antiguo edificio de origen ferroviario...”,
y más adelante se lo identifica como galpón “Peñaflor”.
Hasta aquí un llamado a licitación pública común
y corriente, salvo por lo que NO se dice en el pliego ni en el aviso.
Para comenzar esta historia hemos de remitirnos unos diecinueve años atrás, más precisamente a 1981 cuando el Centro de Estudios Urbanos del Rosario (CEUR) con el Arquitecto Oscar Mongsfeld como Director, y la Asociación Rosarina Amigos del Riel (ARAR) solicitaban la preservación del inmueble en cuestión que se denomina “Galpón Número 10 de Ferrocarriles Argentinos”, número que fuera asignado por la empresa Ferrocarril Central Argentino a su Primera Estación de Pasajeros, cuando se la desafectó del uso original tras la construcción de la Estación “Rosario Central”. En agosto de 1982 la ARAR se dirigió al Estudio de Arquitectura Martorell, Bohigas & McKay, proyectistas del Parque de España, para que contemplaran en su boceto la conservación del primitivo edificio, en virtud de su noble origen y larga vida útil. Posteriormente, la Entidad elevó a la Gerencia del Ferrocarril Mitre una propuesta para que se rescate la antigua estación con vistas a convertirla en sede del Museo Ferroviario Regional, tiempo después se elaboró un plan en tres etapas para su ejecución gradual, señalando expresamente que habría de evitarse introducir actividades incompatibles con la naturaleza cultural del Proyecto. La petición de la ARAR a la Gerencia del Ferrocarril Mitre para el resguardo y la preservación del Galpón Nº 10 y sus adyacencias se reiteró en febrero de 1983 cuando el edificio aún se hallaba arrendado a la Bodega “Peñaflor” que lo utilizaba como depósito, lo que impidió concretar la gestión en ese momento; el caso se trató en una audiencia con el Gerente, así como con el Presidente de la Empresa Ferrocarriles Argentinos, a quienes se insistió periódicamente al respecto en años sucesivos procurando que se protegiera la integridad del histórico inmueble.
Por
lo tanto, ya entonces se sabía que no se trataba de “un antiguo
edificio de origen ferroviario”, sino de la más antigua estación
ferroviaria existente en el país y a la vez el edificio de más
edad de la ciudad, construído aproximadamente en 1863. Origen del
primer proyecto ferroviario interprovincial de la Confederación
Argentina -fruto de visionarios como Urquiza, Campbell y Wheelwright- de
donde partiera el primer tren el 1º de Mayo de 1866, inicio del Rosario
moderno, comercial e industrial y nudo logístico nacional. Por si
todo ello fuera poco, sus dimensiones son monumentales y, sorprendentemente,
está bien conservada hasta el presente, incluso con las vías
férreas en el interior y su carpintería original. Su estilo
es singular, con escasos ejemplos en el mundo por responder a conceptos
de los orígenes del ferrocarril en la primera mitad del siglo XIX.
Uno de los pocos comparables es el del puerto chileno de Caldera, del Ferrocarril
Copiapó a Caldera, construído previamente por quienes concibieron
y ejecutaron el “Gran Central” en nuestras tierras. Su inspiración
nos remite a los primeros ferrocarriles de Estados Unidos, pero se trata
en general de edificios ya desaparecidos que sólo podemos confrontar
por antiguos grabados. En Rosario, otros ejemplos de esa arquitectura fueron
demolidos para abrir la segunda mano de la Avenida Costanera Central desde
calle España hasta calle Moreno entre 1993 y 1994.
Pero
el Arquitecto Mongsfeld y los Amigos del Riel no sólo pidieron la
preservación de una “cáscara” de edificio, sino que también
querían preservar el “alma” del lugar y propulsaron que en ese galpón
se realizara el Primer Museo Ferroviario de la República Argentina,
idea que fue tomada por los directivos de Ferrocarriles Argentinos para
realizarla en una estación de Buenos Aires... Pasaron los
años, en Rosario no se le dió importancia al tema, ya que,
en la arquitectura y la urbanística locales el Ferrocarril fué
y es casi una mala palabra, salvo por sus valiosos terrenos. Ferrocarriles
Argentinos pasó a ser una empresa del Estado en liquidación,
se creó el Ente Administrador de Bienes Ferroviarios (ENABIEF) para
liquidar los bienes ferroviarios remanentes de las concesiones, se aprobó
la Ley Nacional Nº 24.146 que regula el traspaso de inmuebles ferroviarios
a gobiernos locales y entidades sin fines de lucro, y el viejo “Galpón
10” siguió en el abandono, hasta ser intrusado parcialmente
y
utilizado como “quema” por los cirujas de la zona céntrica.
Corría el año 1993 cuando la ARAR insistió presentando
en el Honorable Concejo Municipal una iniciativa para la realización
del Museo Ferroviario en ese edificio de máximo valor histórico.
La misma fue presentada como Proyecto de Ordenanza por los entonces Concejales
de la Unión Cívica Radical Daniel Luna, Rafael Ielpi, Roberto
Ovejero y Wence Steger con el Nº 50.876-P-1993 de Mesa de Entradas,
el 28 de Octubre de ese año. En su Artículo Primero
solicitaba “que el Departamento Ejecutivo procediera a la preservación
del denominado “Galpón Nº10”, sus estructuras anexas y vías
interiores y adyacentes declarándolo Monumento Histórico
Municipal, en atención a los antecedentes arriba mencionados”.
En el Artículo Segundo solicitaba que “el Departamento Ejecutivo
destinará ese sector y sus construcciones al emplazamiento de un
futuro MUSEO FERROVIARIO, convocándose
para la definición del proyecto ejecutivo del mismo a la ARAR, conjuntamente
con la institución ó repartición que la Municipalidad
decida, para secundarla”. Tras ser aprobada en el Concejo, pasó
al Departamento Ejecutivo, Secretaría de Planeamiento, donde se
“perdió” en los cajones burocráticos y no se la instrumentó,
ni se tomó ninguna acción al respecto, aduciéndose
que “la zona de la Estación Rosario Central se hallaba en un conflicto
judicial”, cosa que por otra parte era cierta, pero no era obstáculo
para proteger el bien en cuestión.
Para ampararla, pese a la irresponsabilidad de los funcionarios locales, el 7 de julio de 1994 se aprueba, a instancias del Senador Taborda, en la Legislatura Provincial la Ley Nº 11.153, cuyo Decreto Promulgatorio es el Nº 1896 del 15 de julio de 1994, que declara “Monumentos Históricos Provinciales” a todas las estaciones Ferroviarias en los pueblos y ciudades de la Provincia de Santa Fe. La ley pionera, dice en su Artículo 4º: “Autorízase al Poder Ejecutivo de la Provincia, para que a través de los organismos pertinentes, acuerde con las Municipalidades y Comunas afectadas, los medios conducentes para preservar esas construcciones edilicias y los elementos considerados (de interés provincial) en el Artículo 2º”.
En el Seminario del Consejo Mundial de Monumentos y Sitios (ICOMOS) que se desarrolló en esta ciudad los días 16, 17 y 18 de junio de 1994, y cuyo coordinador local fue el Arquitecto Gabriel Asorey, por entonces a cargo del “Programa Municipal de Preservación del Patrimonio Urbano y Arquitectónico” y delegado local de la “Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Sitios Históricos”, se presentó la ponencia de la ARAR: “Debe ser preservado el Galpón 10, primera estación ferroviaria del interior del país”, documentada con una carpeta entregada al realizarse la inscripción, en la que constaban los enunciados y las fotografías correspondientes.
Desde 1994 hasta 1997, la ARAR colaboró con el Honorable Concejo, el Departamento Ejecutivo Municipal y el Programa Municipal de Preservación, en la elaboración de las Ordenanzas que declararon “Patrimonio Histórico Municipal y/o De Interés Municipal” a las Estaciones “Antártida Argentina” (Fisherton) y “Sarratea” del ex Ferrocarril Central Argentino, y “Sorrento” del ex Ferrocarril de Santa Fe. Se elevó simultáneamente un relevamiento de todos los inmuebles ferroviarios que claramente necesitaban ser protegidos, siendo la postura de la ARAR que se elaborara una Ordenanza global, pero cayendo la sugerencia en saco roto. Lametablemente muchos de los edificios listados fueron, y siguen siendo, ignominiosamente demolidos en la zona comprendida entre “Rosario Central” y el “Parque Scalabrini Ortiz”, a la vez que desaparecieron cuantiosos bienes muebles contenidos en ellos, en abierta violación a la Ley Provincial. De todo lo enunciado, nada fue tenido en cuenta en la elaboración del “Plan Estratégico Rosario” (PER) entre 1998 y 1999. En el año 1997 tras promulgarse el Decreto Municipal de creación de la “Comisión Pro-Museo del Transporte, la Producción y la Cultura Ferroviaria”, miembros de la ARAR también le comunicaron al Coordinador del Gabinete Municipal, Dr. Rubén Lozano, el valor del edificio en cuestión, a fin de que lo tuviera en cuenta en las intervenciones urbanísticas que él coordinaba en ese momento.
Y
así arribamos al presente, abril-mayo de 2000, con la noticia de
que, tras arreglar el traspaso por compra de toda la zona de la Estación
“Rosario Central”, la Municipalidad de Rosario, inmediatamente lanza la
licitación para realizar la “Cocina de las Colectividades”.
Con unos diseños rigurosamente dibujados y anónimamente presentados,
sólo con un rótulo que reza “Municipalidad de Rosario – Dirección
de Obras de Arquitectura”, sin firma ni aclaración en ninguno de
los planos de los profesionales actuantes, aparece el proyecto para convertir
el interior de la nave de la estación ferroviaria más antigua
de la República Argentina en “salón de comidas”.
Sus fundamentos son: las múltiples cocinas y los también
múltiples sanitarios desfigurando ese recinto único, las
vías erradicadas de su interior y sus adyacencias, y aún
con posibilidades de improvisaciones a propuesta del adjudicatario, confiando
en su olfato para hacer dinero en forma práctica. No
quedando claro si, para mejorar la vista al río Paraná se
le eliminarán las ménsulas de hierro roblonado que sostienen
la marquesina. Como colofón la gran playa de adoquines que
se conserva intacta se integrará al continuo de un estacionamiento
que llega hasta la Avenida precisamente sobre las cuatro vías que
acceden a la Estación “Rosario Central”. Curiosamente no se dejó
hacer, ni se quiere hacer nada, por la mayor muestra del Patrimonio Arquitectónico
y Cultural Fundacional de Rosario, después del solar de la Iglesia
Catedral, pero es notable el esmero puesto para concretar negocios con
él.
CONSIDERACIONES
FINALES
Es clara la dirección
de las acciones de quienes hoy se llenan la boca hablando y escribiendo
de generar “Edificios Emblemáticos” y se empeñan en negar
nuestros orígenes, bastardeando lo más legítimo que
poseemos. Son ideas propias de aprendices de Nerón, utilizando irresponsablemente
recursos materiales que son fruto del trabajo de generaciones, y del Patrimonio
Público que deberían administrar con austeridad republicana.
Se trata por lo tanto de la negación de los orígenes, un
galpón ferroviario es “poca cosa” para ser la cuna de una ciudad
con delirios de grandeza, simplemente por representar el trabajo y el esfuerzo,
hoy reemplazados por el ansia de figuración, la especulación
y el dios-mercado.
El desatino, por usar un término benigno, que se está por perpetrar es doble:
1) En vez de revalorizar el Patimonio Urbano y Arquitectónico de Rosario, se miente, se lo trivializa, banaliza y degrada, con la excusa de salvar la cáscara de un viejo edificio de poco valor, con una ecuación económica tan rentable como todas las de iniciativa privada conocidas (Balneario “La Florida”, Estación de Ómnibus “Mariano Moreno”, Patio De la Madera, etc., etc.);De adjudicarse esta Licitación, significaría una cruel burla del destino que precisamente se llevara a cabo en el mes aniversario de la puesta en servicio de la primera sección (Rosario-Tortugas, 1º de mayo de 1866) y de la inauguración definitiva de la línea hasta Córdoba (18 de mayo de 1870) acontecimientos que representaron para nuestra ciudad su transformación en el principal polo de desarrollo del interior de la República Argentina.
2) Se da por veinte años en concesión una playa de estacionamiento sobre las vías de acceso a la Estación de Ferrocarril mejor ubicada para el Transporte Público Regional de Pasajeros, anulándose la posibilidad cierta y existente de vincular a Rosario a corto plazo con su Región, definida desde el siglo XIX, con servicios locales que alcanzaban desde esa Estación hasta Cañada de Gómez, Casilda, San Lorenzo y San Nicolás, que sólo pudo ser cancelado por la dictadura en 1977 y cuyo uso ha sido refrendado tanto por el Plan Regulador de Rosario aún vigente, como por el estudio de la Consultora SYSTRA-ATEC para la Municipalidad de Rosario en 1998. Se retarda una vez más el progreso material y cultural de nuestra Ciudad, y la Región ligada a ella.
Rosario, Cuna de la Bandera, 28 de abril de 2000.