Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

Historia Tranviaria
de Rosario
 

Los Pioneros
Rosario fue la tercera ciudad de la República Argentina en contar con servicio tranviario mediante tracción a sangre –caballos- (luego de Buenos Aires y Paraná).  El 3 de noviembre de 1872 se inauguró la primera línea de la Compañía Anónima Tramways del Rosario, entre la Plaza General López (actual Avenida Pellegrini esquina calle Laprida) y el puerto (en proximidades de la actual Avenida Belgrano y calle Laprida).  A comienzos de 1873 se construyó un ramal hasta la estación del F.C. Central Argentino (Corrientes esquina Wheelwright) y en 1874 se hizo otro tanto hasta el recientemente inaugurado Colegio Nacional (9 de julio entre Necochea y Chacabuco).  Hacia 1882 esta empresa contaba con 12 coches, 30 empleados y 60 caballos de uso diario con una cantidad mayor en los días festivos.
Tranvía a caballos del Anglo-Argentino frente a Plaza San Martín -circa 1900-  (Foto: Colección ARAR)En mayo de 1886 se inauguró la primera línea del Tramway Anglo-Argentino, con cabecera en la estación del F.C. Central Argentino y un circuito que atravesaba el entonces pequeño conglomerado urbano rosarino.  Poco después, en 1887 se libró al servicio el Tramway Rosarino del Norte, con una extensa línea rumbo al Norte hasta el por entonces Pueblo Alberdi, con pequeñas líneas secundarias en el casco urbano central.  En dicho año había en explotación 327 cuadras de líneas de tranvías, con un movimiento total de más de 3,5 millones de pasajeros anuales.
Durante 1888 se construyó y puso en funcionamiento el Tramway del Saladillo, que vinculó a la zona céntrica con el distrito residencial de la zona Sur próximo al balneario instalado sobre el arroyo del mismo nombre.  En diciembre del año siguiente se inauguró la línea de la Sociedad Anónima Compañía de Tramways del Oeste, que llegaba al pueblo Eloy Palacios (luego Barrio Vila).
En 1890 ya había instaladas 587 cuadras (77 kilómetros) de vías, con una flota total de 78 coches, 1242 caballos y 394 empleados; se transportaron aproximadamente 7 millones de pasajeros anuales.
Durante los siguientes años, no se incorporaron otras empresas, sino que las preexistentes construyeron nuevas líneas; también desaparecieron algunas de ellas, como la de los Tramways del Oeste, que fue arrendada por la del Anglo-Argentino, y a finales del siglo XIX se fusionó ésta con la del Tramway Rosarino del Norte.
 

Llegan “los eléctricos”
Luego de un ensayo experimental en la ciudad de La Plata y del inicio de los servicios de tracción eléctrica en la ciudad de Buenos Aires en 1897, ya en 1899 se presentó la primera propuesta del mismo tipo de servicios en Rosario.  No fue sin embargo hasta 1905 en que se llamó a licitación para la construcción y explotación de una red de tranvías eléctricos; la concesión se acordó por un período de 55 años el 15 de septiembre de 1905 a nombre de la Compañía General de Tramways Eléctricos del Rosario (C.G.T.E.R.).  La primera línea en inaugurarse fue la Nº 9, puesta en servicio el 31 de octubre de 1906 (aunque la fecha efectiva de inicio fue la del día siguiente).
Tranvía chico de 28 asientos en San Martín y Santa Fe -circa 1930-  (Foto: Coleccion ARAR)Progresivamente se fueron construyendo otras catorce líneas, contando en sus primeros años con una dotación de 100 tranvías grandes (con 40 asientos) y 60 tranvías chicos (con 28 asientos), además de varios remolques acoplados.
El fuerte crecimiento experimentado por la ciudad de Rosario en las primeras décadas del siglo XX se vio reflejado en la cantidad de pasajeros transportados por la C.G.T.E.R. (téngase en cuenta que los últimos tranvías a caballos dejaron de circular a fines de la década de 1900) cuando en 1906 se preveía transportar unos 10 millones de pasajeros, en 1918 ya se transportaron más de 22 millones y en 1925 se superó la cifra de 55 millones de pasajeros anuales.  Esto se reflejó en un deterioro progresivo de la calidad de los servicios; aunque la C.G.T.E.R. reforzó su flota (alcanzando un total de 271 tranvías motrices –acoplados aparte-) y libró al servicio alguna nueva línea, los reclamos del público y las autoridades alcanzaron su clímax en 1923, cuando la Municipalidad de Rosario autorizó la libre circulación y explotación de ómnibus para el transporte de pasajeros.  Poco después la C.G.T.E.R. negoció con la Municipalidad una prórroga de 10 años a su contrato de concesión, a cambio de la cual la primera se comprometía a construír nuevas líneas, así como ampliar algunas de las ya existentes.
Sin embargo a fines de la década de 1920, tanto la competencia ruinosa de los omnibus particulares como la depresión económica mundial impactaron duramente en las finanzas de la empresa tranviaria, que a partir de 1927 dejó de percibir utilidades.
Esta situación se agravó poco a poco, llegándose el 11 de febrero de 1932 a suspender “sine die” los servicios, estado que se prolongó durante 27 días.  Finalmente, la Municipalidad creó una Comisión Fiscalizadora para que estudiara las posibles soluciones.  El 27 de junio esta Comisión se manifestó a favor de la municipalización total de los servicios de transporte (tranvías, omnibus y micro-omnibus).
 

La “Mixta”
La Empresa Municipal Mixta de Transporte del Rosario (E.M.M.T.R.) inició los servicios el día 16 de septiembre de 1932, careciendo de cualquier tipo de colaboración por parte de la C.G.T.E.R. (la cual a su debido tiempo fue correspondientemente resarcida en cuanto a sus activos fijos) y se dio inicio a un sistemático plan de reparación de vehículos, vías, líneas Título de acción de la EMMTR, que producía dividendos anuales a sus tenedores particulares.  (Colección ARAR)aéreas de contacto e infraestructura eléctrica de alimentación.  Paralelamente, se inició la adquisición de los vehículos particulares afectados al transporte de pasajeros, proceso que culminó en la segunda mitad de la década de 1930, alcanzando el monopolio y poniendo en marcha un ambicioso plan de modernización, que incluyó la construcción de una serie de tranvías experimentales cuyas características técnicas eran similares a las de unidades europeas de vanguardia.
La E.M.M.T.R. inauguró varias líneas que fueron parcialmente construídas en los últimos años de la C.G.T.E.R. (por ejemplo, la línea Nº 26 por Avenida La Plata –actual Ovidio Lagos- desde Boulevard 27 de Febrero hasta calle Battle y Ordoñez), alcanzándose una extensión de 178 kilómetros de vías en servicio.

La “E.M.T.R.”
Hacia el año 1944 la E.M.M.T.R. había llegado a recomprar a sus accionistas particulares todos los títulos por ellos poseídos (téngase presente que desde el principio la participación municipal fue preponderante en la integración del capital accionario de la empresa).  En ese tiempo se constituyó la Empresa Municipal de Transporte de Rosario (E.M.T.R.) que con el impulso que le había dado la gestión anterior pudo proseguir con sus importantes trabajos de modernización (a pesar de los efectos que acarrearon los conflictos bélicos de la época, que redujeron al mínimo los servicios automotores por la carencia de neumáticos y repuestos especializados).  Los tranvías soportaron una fuerte carga e inclusive se experimentó la construcción de varios tranvías mecánicos impulsados con motores a explosión (apodados “Santa Marta”) que sin embargo no tuvieron éxito duradero.
En 1945 se transportaron en Rosario mas de 133 millones de pasajeros, de los cuales casi 110 millones lo hicieron en tranvía, 15 millones en omnibus, poco mas de 6 millones en Tranvías Nº 279-283, puestos en servicio el 25 de mayo de 1946.  (Foto: Ing. Alfredo López Maier / Colección ARAR)micro-omnibus y casi 2 millones en tranvías mecánicos.
También se adquirieron varios tranvías usados a la Compañía de Tranvías de Quilmes y Balneario (de la ciudad de Quilmes, provincia de Buenos Aires) los que fueron casi inmediatamente puestos en servicio para reforzar el parque local de vehículos, que con la fabricación de varias unidades en los talleres propios de la E.M.T.R. casi permitieron alcanzar la marca de 300 coches tranviarios.
 

La “E.T.R.”
Con la implementación de las nuevas políticas salariales y sociales, y sin poder reajustar las tarifas conforme a los aumentos de precios de los insumos y repuestos necesarios para proseguir con una ordenada explotación de los servicios, las finanzas de la E.M.T.R. se vieron progresivamente deterioradas al punto de requerir importantes subsidios.  A principios de la década de 1950 la Municipalidad transfirió la administración y explotación al Gobierno de la Provincia de Santa Fe, mediante la creación de la Empresa de Transporte de Rosario (E.T.R.) que aunque continuaba reparando y manteniendo en servicio a los tranvías, no llevaba a cabo construcciones de nuevas líneas.  En 1955 había 25 líneas de tranvías sobre una extensión de vías de 169 kilómetros, transportando 109 millones de pasajeros, contra 50 millones transportados por 24 líneas de omnibus (los micro-omnibus habían sido abandonados en 1953).
Tranvía Nº 27, reconstruído a partir de un coche grande de 40 asientos fue ampliado a 52 plazas.  (Foto: Colección ARAR)En la segunda mitad de la década de 1950, llegaron de Buenos Aires varios tranvías que fueron puestos en servicio para sobrellevar los ya agudos problemas generados por la falta de inversión en reparación y modernización de las unidades rosarinas (la mayoría con más de 50 años en servicio).  También entraron en escena los trolebuses, que a partir de 1959 reemplazaron a los tranvías en algunas de las líneas troncales (ver Resúmen Histórico de Trolebuses).
 

Últimos Días
A principios de la década de 1960, siguiendo una moda que por entonces ha-cía furor en gran parte del mundo (a excepción del Norte de Europa y el bloque comunista) se decidió la liquidación de los sistemas tranviarios argentinos.  En octubre de 1960 se dispuso la progresiva eliminación de los tranvías y la transferencia de los servicios de transporte al capital privado (en la forma de cooperativas integradas por antiguos trabajadores de la E.T.R., en muchos casos con ómnibus transferidos a precios sumamente bajos).
Se dio inicio a un progresivo desmantelamiento de los vehículos (según recordaron testigos presenciales, las órdenes eran de “no dejar ninguna pieza que superara los 30 centímetros de tamaño”) conforme éstos eran dejados fuera de servicio con la progresiva sustitución de sus líneas respectivas por unidades automotrices.
Así es como a finales de 1962, solamente quedaban en operación las líneas tranviarias Nº 1, 2, 4, 6, 10 y 21, las que llegarán a operar hasta el día 11 de febrero de 1963, fecha del final del servicio.
 

El Final
Ceremonia de supresión del servicio tranviario, 12 de febrero de 1963 (Foto: Diario LA CAPITAL)El día 12 de febrero de 1963 se realizó una ceremonia frente a las escalinatas del Palacio Municipal local, de la cual tomaron parte los tranvías Nº 278 y 281, a bordo de los cuales ascendieron las autoridades locales encabezadas por el Comisionado Municipal; a continuación ambos coches partieron rumbo a la sede de las oficinas y talleres de la E.T.R. (Avenida Pellegrini esquina Ovidio Lagos) donde se realizó una recorrida por las instalaciones y se finalizó con un corte simbólico de la energía eléctrica.
Progresivamente se continuó con la entrega de carrocerías de tranvías, lo que se llevó a tal punto que no se dejó ningún tranvía (de los más de 300 que hubo) para su conservación histórica; solamente se conservó –de manera harto precaria- la carrocería del coche (ex Quilmes) Nº 291, único remanente del otrora sistema tranviario local.
 

Fuentes:


Regresar al Índice de Historia...