Museo
y Archivo
Los
Primeros Pasos
A
partir de la década de 1980, la Asociación Rosarina Amigos
del Riel realizó numerosas gestiones ante la Empresa Ferrocarriles
Argentinos, a fin de obtener la custodia de una locomotora a vapor ya retirada
del servicio (Nº 1011, 4-6-2T de doble expansión, Clase L.3a
del ex F.C. Central Argentino) y de algunos coches para pasajeros (Segunda
Clase “semiacero” del la misma empresa) que para ese entonces estaban asignados
al servicio del tren para obreros de los Talleres Pérez.
El
proceso de concesión al sector privado de la empresa ferroviaria
estatal, llevado adelante por el Gobierno Nacional desde principios de
la década de 1990, no hizo sino precipitar el progresivo deterioro
de los bienes de neto carácter histórico, que en algunos
casos fueron enajenados mediante ventas directas sin mediar subasta pública
o proceso licitatorio alguno.
En
septiembre de 1993 nos enteramos de que se había procedido al traslado,
sobre un carretón vial, de la locomotora Nº 1011, adquirida
en forma particular para ser emplazada en los jardines de una vivienda
en la zona de General Lagos (Santa Fe) donde permanece desde entonces.
En vano formulamos reclamos ante la Gerencia de la Línea General
Mitre; sin dudar de la buena fe del adquirente, ni censurar al Gerente
por su pasividad ante el hecho consumado, nos quedan las pruebas documentales
de la aviesa transacción perpetrada. Inútil es, sin
embargo, plantear una legítima prioridad en la adjudicación
de la custodia responsable de éste u otros bienes patrimoniales
para su conocimiento público, cuando los valores que prevalecen
están muy distantes de lo cultural y más lejos aún
del espíritu desinteresado que inspira a los Amigos del Riel.
En
1994, la Empresa Ferrocarriles Argentinos (en liquidación) comenzó
a desprenderse de bienes no concedidos a los operadores de cargas, lo que
derivó en el programa de subastas del patrimonio nacional del que
hoy apenas quedan vestigios. Este primer paso coincidió con
el retiro (voluntario o no) del personal remanente del ex F.C. General
Mitre (línea ya privatizada por ese entonces) sucediendo tan precipitadamente
que, tras el éxodo masivo y simultáneo, instalaciones y materiales
quedaron con escasa o nula vigilancia, dando lugar a saqueos indiscriminados
que por su magnitud e impunidad, los cuales merecen quedar en los anales
de la iniquidad y la vergüenza.
En
esa coyuntura, por donación espontánea o por rescate de objetos
abandonados, la A.R.A.R. recibió las primeras piezas que, previa
restauración de su avanzado deterioro, constituyen el embrión
del Museo y Archivo Ferroviario Regional de Rosario, una iniciativa que
nació con la primera petición al F.C. General Mitre catorce
años antes y a la que se decidió dar mayor impulso respaldándonos
en legislación nacional o provincial sumándose la municipal
cuando en abril de 1994 el Honorable Concejo Municipal sancionó
el decreto declarando “De Interés Municipal” el proyecto de Museo
Ferroviario y otro del mismo tenor respecto a las gestiones realizadas
por la A.R.A.R. en tal sentido.
Primer
Encuentro Federal de Preservación Ferroviaria
Las
gestiones por obtener consenso oficial para respaldar el ansiado Museo
Ferroviario Regional siguieron una lenta marcha mientras la implacable
liquidación de los activos del F.C. General Mitre diezmaba los bienes
que por su valor o representatividad merecían formar parte del acervo
del Riel en nuestra zona.
La
misma calamidad asolaba al resto del país, según pudimos
comprobar a través de nuestros corresponsales y de entidades colegas.
El afán por encauzar los esfuerzos que cada una realiza en su medio
con similares dificultades, condujo a la A.R.A.R. a convocar al Primer
Encuentro Federal de Preservación Ferroviaria, que se desarrolló
el 1º de mayo de 1996 en el salón de la Fundación Independencia
y al que acudimos más de treinta organizaciones privadas y oficiales,
las que en una intensa jornada de ponencias y debates sumamente provechosos
para todos, tradujimos su resultado en conclusiones
redactadas al cierre conformando una declaración que se hizo llegar
a todos los niveles de incumbencia así como a los medios de prensa
para su difusión pública. Si bien la exhortación
no tuvo eco alguno (de hecho, la subasta y destrucción de bienes
ferroviarios se acentuó) los defensores del Riel cumplimos en dejar
establecido un antecedente, con propuestas y objeciones expresadas, aún
cuando en la práctica hayan sido desdeñadas.
El
Museo, con entidad propia...
En
abril, el Honorable Concejo Municipal de Rosario sancionó la Ordenanza
Nº 6.156/96 disponiendo la creación del “Museo del Transporte,
la Producción y la Cultura Ferroviaria” en cuyo artículo
6 la A.R.A.R. es nombrada entidad asesora en virtud de sus antecedentes
y de los ya mencionados Decretos de 1994. El Museo habría
de ocupar el terreno en que se hallaba el Depósito de Alistamiento
de Locomotoras Diesel - Eléctricas Rosario (D.A.D.E.R.) dentro del
espacio
transferido al municipio por Ferrocarriles Argentinos (en liquidación).
El traspaso se concretó en la primavera siguiente pero en cuestión
de semanas comenzaron a ser arrasadas las instalaciones del que había
sido el principal centro de mantenimiento y servicio de locomotoras en
el ex F.C. General Mitre. La zona se abrió como “Parque Raúl
Scalabrini Ortiz” bordeado por calles pavimentadas.
Se
Acelera la Destrucción
Entre
tanto, la Municipalidad de Rosario firmó (en agosto) un Convenio
de Colaboración Recíproca con el Ente Nacional Administrador
de Bienes Ferroviarios (ENABieF) tendiente a que la primera localice, identifique
y reporte detalladamente todos los bienes que solicita para su adjudicación
en custodia; una vez elevada la petición formal, el Ente Nacional
dispondría qué se le concede. Un Decreto del Intendente
ratificó el Convenio dos semanas después y a partir de ello
la A.R.A.R., junto a dos entidades privadas: la Asociación de Ferromodelistas
de Rosario (As.Fe.Ro.) y el Rotary Club Rosario - Mitre, se realizaron
gestiones para que se pusiera en práctica sin demora lo convenido.
Integrantes
de la A.R.A.R., acompañados por el fotógrafo de la Dirección
de Cultura de la Municipalidad de Rosario efectuaron minuciosos relevamientos
en todo el ex F.C. General Mitre (en Rosario, Pérez y Villa Diego).
El informe completo se despachó al ENABieF por vía de la
Intendencia en cumplimiento del Convenio.
Por
otro lado, inmediatamente advertimos al Honorable Concejo Municipal lo
ocurrido en el ex D.A.D.E.R.; para remediarlo de algún modo, decidieron
reformar la Ordenanza inicial mediante otra que asignó al Museo
el predio del abandonado Desvío 286 / Material Remolcado en Rosario
Norte. Este trámite insumió alrededor de un año;
con acuerdo de la Secretaría de Planeamiento y aprobada la variante
en octubre de 1997, surgió un nuevo impedimento: las instalaciones
habían sido ocupadas por intrusos...
Continúa
la Búsqueda
Si
esto era negativo, lo sucedido en el ínterin (enero de 1997) fue
decididamente trágico: cuando concluyó el desmantelamiento
de los galpones y numerosas construcciones auxiliares (en el D.A.D.E.R.
desempeñaban tareas decenas de hombres) sólo quedaron allí
dos vehículos, ambos pertenecientes al Departamento Mecánica
y dignos de conservarse para el Museo por sus características.
El
S.O. 600, Coche Escuela (antiguo coche de Primera Clase) construído
en madera y el último de su tipo montado sobre doce ruedas, equipado
con aula y gabinetes de instrucción para el personal de conducción.
El otro, un coche dormitorio de acero adaptado para transportar personal
y equipo de auxilio mecánico. Al levantarse las vías
en todo el predio, los vehículos quedaron aislados, no pudiendo
ser remolcados a lugar seguro.
Al
Coche Escuela lo incendiaron con tal ensañamiento que tan sólo
quedó el bastidor metálico; el consuelo de salvar al menos
su chassis y los grandes bogies se esfumó tiempo después
cuando un contratista de chatarra lo cortó con soplete para despejar
el sitio. Escoja el lector si califica a los responsables de torpeza
supina o de malicia irredimible.
El
coche de acero, por su parte, permaneció en su abandono insular
dando paso a periódicos visitantes depredadores hasta que unos meses
más tarde también fue incendiado, como era previsible.
Añadiendo insulto al desprecio, cuando se organizó el gran
corso de Carnaval a lo largo de la avenida lindera, el coche fue embadurnado
con pintura carnavalesca multicolor, muy a tono con la atmósfera
que se propiciaba en Rosario por esos días.
En
cuanto al inmolado S.O. 600, como anteriores oportunidades en que los medios
de prensa reportaron en base a nuestras denuncias estos atentados, los
funcionarios reaccionaron y las gestiones se reencauzaron. Por fin
se constituyó la Comisión Pro Museo del Transporte, la Producción
y la Cultura Ferroviaria, integrada por la Dirección de Cultura,
representantes del Honorable Concejo Municipal y de las tres entidades
promotoras del proyecto; la primera reunión se realizó en
julio de 1997 y lentamente se avanzó en busca de dar forma orgánica
el Museo, que ya tenía asignado su emplazamiento en el Desvío
de Material Remolcado Rosario Norte. Aunque este proceso se desarrolló
con toda diligencia por parte de los involucrados, la postergada evacuación
de intrusos por cuenta de reparticiones municipales concluyó recién
en diciembre de 1999, tras lo cual, la Municipalidad de Rosario procedió
inmediatamente a la demolición de buena parte de las dependencias
que –si bien estaban muy deterioradas- subsistían en pie y debían
ser restauradas para dar cumplimiento a la Ordenanza sancionada oportunamente.
Este último suceso es el que más en juego pone la concreción
del Museo. Por lo demás, los remates de material ferroviario
en el ex F.C. General Mitre ya han dado cuenta de gran parte de los bienes
remanentes; vándalos y saqueadores completan la faena. En
este contexto, las perspectivas del Museo Ferroviario son literalmente
miserables, por lo que no es arriesgado avizorar como único repositorio
de la aniquilada herencia, el pequeño museo que, a nuestra cuenta
y cargo, venimos organizando en la sede de la A.R.A.R. y en el que reivindicamos
el rico pasado del Riel en Rosario.
La
pérdida más significativa de los últimos tiempos fue
la de los coches metálicos de 1930 componentes del “tren obrero”
que diariamente circulaba entre Rosario y Pérez transportando
al personal de los talleres de locomotoras. Estas unidades formaban
un conjunto muy representativo de la evolución del material rodante
para servicio de pasajeros en el F.C. Central Argentino; habían
quedado concentradas en Talleres Rosario con reserva solicitada para su
preservación en el marco del Convenio entre la Municipalidad y el
ENABieF. Fueron retirados en agosto de 1998 cuando la Cooperativa
de Trabajo Ferroviario Taller Coches Rosario Limitada se mudó a
Pérez desalojando sus instalaciones. Sin aviso previo, los
tres coches de acero fueron despachados a La Plata (Buenos Aires) con otros
vehículos a disposición del Ente Liquidador de Ferrocarriles
Argentinos; a más de un año del hecho y pese a haberse dado
amplia difusión a nuestros reclamos, no hay explicación.
Si se toma en cuenta que la petición inicial de la A.R.A.R. por
estos coches (con respuesta afirmativa) data de 1985, se comprende que
solamente la firme convicción de las razones que nos asisten, impiden
que la moral se derrumbe; hemos aprendido a interpretar ciertos mensajes
y estamos dispuestos a perseverar hasta alcanzar los objetivos.
De
todo lo antedicho se desprende como conclusión que las posibilidades
para un colapso del proyecto, tal como se lo concibió y aprobó
están a la vista.
Sin perjuicio de las consecuencias que eso conlleve para los responsables, proseguimos brindando apoyo a la Comisión Pro Museo, pero al mismo tiempo, hemos de dejar en claro que la A.R.A.R. ratifica su decisión de concretar el ansiado Museo Ferroviario Regional (que en mínima proporción ya existe de hecho en nuestra sede y crece lenta pero constantemente).
__________
El
Compromiso de la A.R.A.R.
Todo
este compromiso no lo asume un grupo de amigos que tan sólo se ocupa
de asuntos de su interés personal sino una institución que
tiene vocación de apertura para proyectarse hacia la comunidad a
la que sus integrantes sienten pertenecer.
Por
minúsculo que pueda resultar el Museo, guardaremos testimonios del
pasado del Riel; algo tan grande no puede ser sepultado en el olvido a
perpetuidad.
__________
Si acaso nada positivo ocurre a nivel oficial, éste habrá de ser el repositorio de lo único que logre salvarse de nuestros ferrocarriles en esta zona, a cargo de una modesta entidad civil con ayuda de empresas e instituciones privadas que puedan cooperar.
En la ciudad que fue el mayor nudo ferroviario del interior del país, apenas habrá un minúsculo muestrario de lo que fue y significó ese medio de transporte, para vergüenza de quienes retacearon su apoyo y para oprobio de los que aviesamente procuraron impedirlo.